San Juan 2019 (Castiello)



José Manuel Fueyo Méndez

FELIZ Y SANA FIESTA   
Me pide Pablo que escriba algo para el librito de la fiesta y lo primero que se me ocurre es echarles incienso a los miembros de la Comisión de Festejos por prestarse para esa tarea. Las fiestas nos gustan a casi todos, pero para organizarlas hace falta tiempo, buen humor y paciencia para soportar a los críticos, que nunca faltan. 
Sin ánimo de interferir en la elaboración del programa de San Juan, como por deformación profesional le salen a uno consejos a tiempo y a destiempo, ahí van algunos.
En las cinco zonas de Asturias en las que estuve destinado quedé con la impresión de que, en buena parte de fiestas y romerías, se gasta demasiado en música y pólvora y demasiado poco en otras cosas. Servidor prefiere una romería en la que los vecinos compartan una comida o una cena, amenizados por un simple acordeón, antes que gastarse la pasta gansa en una gran orquesta. Igualmente prefiero una fiesta en la que se organicen muchos juegos (para niños y para mayores, individuales o colectivos, de salón o al aire libre) antes de que se quemen en diez minutos miles de euros en pólvora. Y no tengo nada ni contra las grandes orquestas, ni contra los pirotécnicos. Metido a consejos, se me ocurre sugerirles a los romeros que acudan a San Juan y a cualquier fiesta que sepan divertirse divirtiendo. Es moneda corriente decir, cuando se sale de fiesta, eso de "vamos a divertirnos", que, aunque no sea más que una expresión que sale sin querer, no deja de ser un tanto egoísta. Porque a los que así hablan parece que sólo les importa pasarlo bien ellos. Pues ojalá acertemos todos a divertirnos divirtiendo, no sólo en las fiestas, sino durante todo el año. 
En las tertulias de chigre o sobremesa surgen a veces comparaciones entre las fiestas de antaño y las de hogaño y nunca falta quienes suscriben el adagio de que "cualquiera tiempo pasado fue mejor". Servidor considera que convendría evitar esas nostalgias: cada época tiene sus cosas y ahora nos toca labrar con los bueyes que tenemos. El caso es utilizarlos bien. Otro adagio que se maneja entre los políticamente correctos es el que dice que "cada uno tiene derecho a divertirse como le plazca". ¿Verdad que oíste o, peor aún, pronunciaste la frasecita de marras? Será políticamente correcta, pero cristianamente es incorrecta, porque no tenemos derecho a divertirnos perjudicando a los demás, ni siquiera a nosotros mismos, por ejemplo con la ingesta excesiva de bebidas alcohólicas u otras sustancias. En fin, que hasta la diversión requiere un aprendizaje y da la impresión de que algunos padres no consideran un deber enseñar a sus hijos a divertirse. Salvadas las distancias, servidor diría que con la fiesta pasa lo mismo que con la fe: muchos jóvenes no se sienten atraídos por el cristianismo, porque los adultos no se lo hemos transmitido adecuadamente de palabra ni de obra. Y muchos jóvenes no saben divertirse sanamente, porque no se lo enseñaron en casa. Y lo que no se aprende bien en casa suele aprenderse mal en la calle. Y así hay quien no sabe ir de fiesta, si no es bebiendo en exceso, dejando el suelo sembrado de vasos, botellas, orines y demás...o metiéndose en algún lío. Espero que no sea tu caso, paciente lector-a, y que San Juan nos conceda a todos tener la fiesta en paz y aprender a divertirnos divirtiendo.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Curso nuevo, Vicios viejos