Violencia de especie

   
J. Manuel Fueyo Méndez

Basta con que a la manada de los políticamente correctos les dé por darnos la turra con un determinado tema para que a otros, que somos quizá un tanto retorcidos, nos apetezca hablar de un tema distinto. Basta que nos den la chapa con una determinada expresión para que se nos ocurra jugar con otra. Y nadie duda de la gravedad de lo que llaman "violencia de género", pero concepto más amplio que el de "género" es el de "especie" y desgraciadamente no es menos grave la violencia de especie que la de género. 
La especie humana sufre cada día violencia de formas muy distintas en los cinco continentes. ¿Qué es el problema del hambre, sino una violencia permanente de la especie humana del mundo rico contra la especie humana del mundo pobre? Y aquí sí que no es violencia de género, porque la mayoría de las mujeres del hemisferio Norte come y vive mejor que la mayoría de los hombres del hemisferio Sur. El de la hambruna tendría que ser primera página de periódicos y apertura de telediarios todos los días, pero la manada mediática prefiere darle preferencia informativa a las ocurrencias del presidente Sánchez, al cuento de la buena pipa catalán o a los partidos del Madrid. ¿Nos hemos olvidado de que hay guerras todos los días, especialmente en Africa? Pues es otro tema que tendría que ser primera página en periódicos y apertura en telediarios, pero las guerras sólo son noticia aquí cuando afectan económicamente a Occidente de forma notoria.
Amén de estas dos grandes formas de violencia de especie y sus hijos directos (refugiados y emigrantes), ya que estamos en Navidad, en la que los cristianos celebramos, entre otras cosas, la grandeza de la especie humana, al ser la elegida por el mismísimo Dios para establecerse entre nosotros, resulta obligado acordarse de la violencia de especie que representa el aborto, que curiosamente la manada de los políticamente correctos considera un "derecho" y un recurso "progresista" que les vale como un método más de control de la natalidad. ¡Hay que ser muy cínico parea considerar progresista la destrucción de un feto humano en el seno de su madre!
El día 28, fiesta de los Santos Inocentes, cabe recordar a los cientos de miles de criaturas que se van perdiendo desde que los nuevos Herodes oficializaron esta violencia de especie, pariendo la ley del aborto y contribuyendo a menguar notablemente la ya de por sí menguada tasa de natalidad.


Comentarios

  1. ¡ Que ganas de leer un texto como este!. como siempre, hablando claro y acertado. Gracias

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